PERIODISMO DE LA REALIDAD CUBANA EN LA ZONA ORIENTAL


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SOBRE UNA NUEVA SITUACION EN EL PAIS

por Diosmel Rodríguez Vega, presidente del Movimiento de Seguidores de Chibas.

SANTIAGO DE CUBA, 26 de diciembre (APLO).- Con la ley cubana Antídoto contra la Ley Helms-Burton, queda definido un camino y una conducta a seguir entre la oposición y el actual gobierno cubano. Se rompe ese equilibrio que ya por un gran tiempo se había establecido, y tanto unos como los otros se habían acostumbrado a sus posiciones respectivas.

Alguien debía pasar a la ofensiva, y parece que el gobierno cubano, ante la situación internacional actual, se ha decidido a tomar la iniciativa. Ahora nos toca analizar los pro y los contras de cada uno.

Si a la oposición ya acostumbrada a un espacio conquistado se le trata de reprimir por su acción más destacada, la comunicación con el exterior, entonces quedarían dos posibilidades: el suicidio por resignación, o decidirse por la desobediencia cívica, haciendo caso omiso a la regulación estatal y enfrentándose a la responsabilidad jurídica de sus actos.

El gobierno enfrentara la disyuntiva más difícil: instrumentar y hacer cumplir la ley. En primer lugar, no cuenta con la capacidad política y el respaldo necesario para recurrir a métodos de fuerza, como es el encarcelamiento masivo de los infractores. Y segundo, el encarcelamiento selectivo sería motivo suficiente para la agitación política y más voceros surgirían por cada arrestado, cayendo en relajamiento la medida.

Según la capacidad y decisión de la oposición de ejercer y luchar por sus derechos será el lugar que ocupe. Si realmente resiste a este embate se habrá ganado el respeto y la credibilidad que tanto necesita, tanto nacional como internacionalmente.