Los campesinos independientes tenían la razón.
Víctor E Sánchez
Periodista Independiente
victorernestosanchez@ymail.com
Santiago
de Cuba, 25
de mayo - (www.aplopress.com)
Al conmemorarse este pasado 5 de mayo, 13 años de constituida la
primera cooperativa independiente en Santiago de Cuba, decidimos dar
un recorrido por el tiempo y sus protagonistas. Sin embargo el
tiempo se ha encargado de demostrar que las condiciones que hicieron
a aquel grupo de campesinos tomar tan importante decisión, subsisten
y se mantienen.
En conversación con Antonio Alonso, uno de los fundadores de aquel
movimiento, quien aún conserva los documentos originales del
proyecto de la cooperativa independiente Transición nos dice: “Al
ver las conclusiones a que han llegado los campesinos que
participaron en este último congreso y lo comparas con los
planteamientos que realizamos aquel 5 de mayo de 1997, te das cuenta,
que los campesinos independientes tenían la razón”.
Al revisar el
documento constitutivo de la cooperativa independiente Transición,
nos fijamos en el inciso e) Situaremos parte de nuestros productos
en lugares o clientes como corporaciones extranjeras, hoteles para
turistas, etc. Este solo ejemplo demuestra que la represión y
persecución política que sufrió este grupo de campesinos por su
proyecto, nunca tuvo justificación, cuando hoy es una de las
recomendaciones salidas del Congreso Campesino. Sin embargo, las
autoridades a las más altas instancias del país, han tenido que
reconocer lo irracional de la política agraria, pero medidas
parciales, como la entrega de tierra en usufructo, por si solas no
son la solución. El propio
Marino
Murillo Jorge, vicepresidente del Consejo de Ministros y ministro de
Economía y Planificación
al referirse a las tierras entregadas a usufructuarios al amparo del
decreto ley 259, dijo que habían sido repartidas 920 mil hectáreas,
pero indicó que alrededor de la mitad de las asignadas permanecen
ociosas o insuficientemente explotadas.
La política agraria en Cuba ha sido un desastre desde el mismo
comienzo de la Revolución. El primer fraude y que hasta hoy sigue
siendo un mito, fue la Reforma Agraria. Solo basta con remitirse al
DISCURSO PRONUNCIADO POR FIDEL CASTRO RUZ, PRESIDENTE DE LA
REPÚBLICA DE CUBA, EN LA CLAUSURA DEL VI CONGRESO DE LA ANAP,
EFECTUADA EN EL TEATRO "CARLOS MARX", EL 17 DE MAYO DE 1982, "AÑO 24
DE LA REVOLUCION".
En este discurso Fidel Castro reconoció categóricamente cómo por
su propia decisión, no se repartieron las tierras. Al final de este
trabajo agregamos una síntesis de ese discurso, para facilitar la
información.
Si la política agraria fue un fracaso, no menos ha sido su
comercialización. En 1968 se desplegó una gran campaña denominada
“ofensiva revolucionaria” para erradicar los pequeños comerciantes,
lo que se les calificaba de “timbiriches”. Durante su mandato Fidel
Castro siempre se opuso a los intermediarios o comercializadores,
algo que ahora se ve como un logro de una nueva concepción económica
en la que quieren enrumbar el país y más, se descubre que la forma
de regular los precios es la oferta y la demanda. Observen esta
publicación del periódico Granma:
“Con
carretones, mulos y caballos salimos hacia la sierra a comprar
mercancías. Sin gasto de combustible mantenemos una oferta entre 18
y 30 renglones. El precio es de oferta y demanda. En la actualidad,
cerca de 300 carretilleros salen al amanecer a comprar frutas en
jardines y parcelas, que luego venden en diferentes puntos de la
ciudad cabecera. El pregón vuelve a estas históricas calles con
marcado beneficio e impacto social”.
La ciudad de Santiago de Cuba, con más de 450 mil habitantes y una
amplia red de turismo y hospitales no puede garantizar sus
abastecimientos con mulos y carretones. Eso necesita una amplia
infraestructura de servicios y de una alta producción agrícola.
Un análisis en perspectiva de estas dos variables tan importantes en
la económica agrícola: tenencia de tierra y mercado, te obliga a
analizarlas por separado, para llegar a las incidentales que en cada
una de ellas
se desenvuelven.
La tenencia de tierra en propiedad, bajo las prerrogativas de la
libertad económica es un principio básico para el manejo económico
de los productores agrícolas, pues sirven sus tierras como
colaterales de préstamos y la toma de decisiones a favor de sus
intereses aseguran la selección de los cultivos y actividades
agrícolas que mejor les convenga, de acurdo a su experiencia o algún
estudio de inteligencia de mercado.
La posesión de tierra solamente no asegura una rentable producción
agrícola. En Cuba, luego de que el gobierno reconoció su error
conceptual inicial sobre la tenencia de tierra, el 30 de enero de
1991 el Decreto-Ley No. 125 establece en su Artículo 3 que la
tierra propiedad del Estado podrá ser entregada en usufructo. Esto
no cambió la situación, los que intentaron explotar la tierra
fracasaron y la abandonaron, por falta de recursos y de libertades
económicas, principalmente las inherentes al mercado: de compra y
venta.
El fracaso que marcó ese antecedente no fue suficiente y el 10 de
julio del 2008 se promulgó el Decreto-Ley No.259 sobre la entrega de
tierras ociosas en usufructo. Luego de casi dos años de entrar en
vigor, no ha presentado resultados positivos alguno. A todos estos
fracasos agroeconómicos se suman los planes alimentarios en Ciego de
Avila y otros lugares donde participaron miles de santiagueros. Así
como la llamada agricultura urbana, los hidropónicos y organopónicos.
Ahora nos vienen con el cuento de las parcelas y patios familiares,
como solución a una crítica situación que no admite un experimento
más.
“Yo
fui una de las víctimas de la Reforma Agria, como tenía más de 5
caballerías, me la quitaron todas. Solo me dejaron una parcela
alrededor de la casa, pero eso me ha ayudado con la alimentación,
pero no da para vivir como productor agrícola. Ese kiosco que
aparece en la foto del periódico, lo prepararon así para la foto.
Mis hijos en el exterior son los que me han mantenido hasta ahora”
Nos dice Maurilio García, un campesino del Cujabo, a unos 15
kilómetros de la ciudad de Santiago de Cuba.
El mercado ha sido el principal escollo de la producción agrícola en
Cuba. La comercialización (intermediarios) siempre fue un pecado
para los llamados dirigentes históricos de la revolución,
principalmente para Fidel Castro, quien prefería comprar a precios
internacionales las frutas, vegetales, hortalizas y hasta flores en
el exterior, para no darle participación a sus nacionales. Este que
fue uno de los planteamientos de los campesinos independientes en
1997, hoy los traen como un descubrimiento del congreso campesino.
Observen esta supuesta intervención: “La expresión de Pedro
Castillo, vecino de La Caoba, en el municipio de San Luis, fue
tácita: ¿Qué hace una nación agrícola comprando frutas, flores y
alimentos en el extranjero?".
Uno de los principales argumentos de Fidel Castro eran los posibles
altos ingresos, incluso los denominó “macetas”. Sin embargo, ahora
se resalta como al mercado “El Avileño” en esta ciudad de Santiago
de Cuba ingresan como promedio 20 000 pesos por jornada. Sus
trabajadores devengan un salario que oscila entre 1 500 y 3 000
pesos al mes. Lo que de ser cierto - un trabajador del mercado -
gana dos
o
tres veces más, que el mejor profesional de nuestra
comunidad.
Hay algo que quiero dejar claro en este articulo. En Cuba, en ningún
foro, al menos a los nacionales no se les permite hacer
planteamientos espontáneos. Las intervenciones son escogidas, y
seleccionadas las personas que las van a exponer. Así que todas
estas intervenciones son las manifestaciones que el gobierno quiere
se hagan públicas. No obstante observen el próximo párrafo y vean
la realidad de nuestro campesinado hasta hoy día:
"En Santiago de Cuba se perdía más del 50% de las frutas, y nosotros
teníamos que venderlas, a escondidas, a orillas de la carretera",
cuenta Edilberto Hernández, uno de los trabajadores del quiosco de
la CPA Victoria de Girón, del municipio de Contramaestre, por donde
comenzó la experiencia de concertar vínculos más eficaces entre
productores y vendedores, en aras de diversificar ofertas, sustituir
importaciones y, en consecuencia, ahorrar.
En este experimento político, económico y social el Gobierno cubano
ha valido todos los medios para utilizarlos a su manera. La
cooperación internacional no ha escapado a sus artimañas y crearon
una serie de proyectos y ONG´s <<gubernamentales>>de desarrollo
rural para captar fondos de la Comunidad Económica Europea, para sus
financiamientos. Sin embargo, todo esto también terminó siendo un
gran fracaso.
A pesar de toda esta cadena de fracasos y el engaño evidente y
comprobado del campesinado cubano, muy poco se ha capitalizado su
situación como estrategia política. Obsérvese esta apreciación del
propio Fidel Castro de cómo el si la supo aprovechar: “…hay
circunstancias políticas determinadas en que el reparto de tierra es
la única alternativa, por ser, sin duda, la medida más política, la
que promueve más apoyo revolucionario…”
No por gusto la famosa alianza obrero-campesina era una iniciativa
que dio ciertos resultados en las luchas sociales.
Los esfuerzos de los campesinos independientes por organizarse y
exigir sus derechos, no tuvo un gran respaldo por la oposición
interna y externa, nos dice Antonio Alonso, Director del Proyecto de
Desarrollo Cívico Rural Cubano. “La falta de recursos y de
interacción con los demás proyectos que adelanta en Cuba la
oposición fueron las causas principales de poco crecimiento de este
movimiento de desarrollo cívico y rural, que tanto hubiera aportado
para el futuro modelo de desarrollo rural en Cuba”, concluye Alonso.
La designación de un Comisionado de Agricultura en las estructuras
de los Municipios de Oposición, bien pudiera corregir esa situación
que plantea Antonio Alonso, que también es Comisionado de
Agricultura por el Municipio de Santiago de Cuba. Esa estructura
facilitaría la posibilidad de realizar demandas conjuntas de
carácter nacional, que emplace la necesidad de realizar una
verdadera ley agraria en Cuba.
Nota:
DISCURSO PRONUNCIADO POR FIDEL CASTRO RUZ, PRESIDENTE DE LA
REPÚBLICA DE CUBA, EN LA CLAUSURA DEL VI CONGRESO DE LA ANAP,
EFECTUADA EN EL TEATRO "CARLOS MARX", EL 17 DE MAYO DE 1982, "AÑO 24
DE LA REVOLUCION".
(VERSIONES TAQUIGRAFICAS - CONSEJO DE ESTADO)
Lo importante en realidad no iba a ser los detalles de la ley, sino
el contenido en cuanto a la profundidad de la reforma; pero se
hablaba de zonas de desarrollo, repartos de tierra, etcétera.
Pero no estaba claro todavía qué íbamos a hacer con los grandes
latifundios. Hasta aquel momento, hasta el final, casi lo único que
aparecía en la ley, según los técnicos, era repartos de tierra. Esa
palabra siempre tuvo mucha simpatía.
… la reforma agraria en forma de repartos de tierras tenía ciertos
predicamentos en el pensamiento revolucionario, porque por lo
general era una demanda de los campesinos, y hay circunstancias
políticas determinadas en que el reparto de tierra es la única
alternativa, por ser, sin duda, la medida más política, la que
promueve más apoyo revolucionario, ¡magnífica!, pero que puede,
incluso, liquidar la producción agrícola.
Yo meditaba que en nuestro país la Revolución tenía un tremendo
apoyo de los campesinos, de los obreros y que no por razones
estrictamente políticas debíamos de crear cientos de miles de
minifundios; además, aquel reparto tenía un inconveniente: que no
había tierras para todo el mundo, y cuando se hablaba de repartos de
tierras, hasta mucha gente de la ciudad ya estaba aspirando a que le
dieran un pedazo de tierra. La tierra a una caballería por cabeza
iba a beneficiar a 100 000; 150 000; 200 000 familias, pero se iban
a quedar cientos de miles de familias sin tierra, o habríamos tenido
que dividirla todavía en fracciones más pequeñas, agravando la
situación.
No teníamos una real necesidad política de aplicar aquella reforma
de reparto de tierra. En cierto modo estábamos repartiendo tierra de
latifundistas, cuando a más de 100 000 familias campesinas las
hacíamos propietarias de aquellas tierras que estaban cultivando.
En nuestro país se daban las circunstancias de que la agricultura
tenía cierto desarrollo capitalista: plantaciones de caña,
plantaciones de arroz, plantaciones de diversos tipos, grandes
fincas ganaderas, y teníamos un proletariado agrícola…
Trataba de imaginarme cómo sería un campo de caña dividido entre 10
propietarios y cada uno de ellos sembrando unas cuantas matas de
plátano, otras de yuca, otras de arroz, otras de frijoles y un
pedacito de caña, ¡qué sería de la industria azucarera!
Entonces fue cuando empezamos a analizar la conveniencia de no hacer
repartos de tierra y a acariciar la idea de las cooperativas.
Después nos dimos cuenta, al menos yo pensaba así cuando veía una
enorme hacienda ganadera que tenía miles de cabezas de forma
extensiva y unos 10 ó 12 obreros, cómo nosotros podíamos formar una
cooperativa en aquella enorme hacienda, íbamos a hacer ricos de la
noche a la mañana a aquellos 10 ó 12 obreros; veíamos otros tipos de
plantaciones arroceras grandes en las que se producía el mismo
fenómeno, y decidimos crear las primeras empresas estatales en
aquellas haciendas ganaderas y otras grandes empresas agrícolas.