La falsa oposición
El perfil de los agentes es la
transmutación de una personalidad
Víctor E Sánchez
Periodista Independiente
victorernestosanchez@ymail.com
Santiago de Cuba, abril- mayo, 2011 - Cuando Miguel Arzuaga regresó
a Cuba egresado de la
Universidad Estatal de Moscú, M.V. Lomonósov
me hablaba de sus vivencias en la Unión Soviética en la época de la
perestroiska, para ese entonces no podía asimilar toda su
información. Ni siquiera concebirla en el plano de una realidad
política, ya que nuestra experiencia por los años 89 era muy
limitada. No es necesario enumerar las causas, pero si reconocer que
a partir de ese momento comenzaba un nuevo proceso histórico en
Cuba.
Con ese proceso, comenzaban a utilizarse palabras poco comunes
dentro de la sociedad cubana como disidentes, derechos humanos,
presos políticos, incluso “oposición”. Sobre este término Miguel
siempre alertaba:” los servicios de inteligencia utilizaban ciertos
elementos de la sociedad para infiltrarlos en los incipientes
movimientos políticos y crear una falsa oposición, para controlar y
desnaturalizar la oposición real”.
La falsa oposición tiene alcance extraterritorial, sus agentes se
infiltran hasta en las organizaciones de exiliados. Según los
órganos de inteligencia, entre más años lleven los agentes en el
terreno de sus adversarios, más efectivos son, pues alcanzan una
alta confiabilidad política y un fuerte potencial económico, hasta
se les inyectan recursos para elevar su capacidad financiera y
formar parte de una élite social.
No es necesario que una organización esté compuesta solo por agentes
para lograr sus objetivos. Un solo agente puede fabricar una
corriente de pensamientos que arrastra a una serie de individuos que
actuarían bajo un patrón predeterminado. Esa corriente de
pensamientos o de línea dura tiene que ser bien radical e incitar la
acción de actos violentos descalificados moral y socialmente para
que sea efectiva. La delación de actos punitivos logra que mediante
un proceso judicial sean sacados de circulación a determinados
opositores, lo que pudiera llamarse víctimas del fuego amigo.
La falsa oposición como estrategia política juega un papel
importante en la teoría de la indefensión adquirida y la esperanza
perdida, donde todo intento por cambiar las cosas es imposible. Sus
agentes se encargan de crear un estado de ánimo que hasta en slogan
se convierten como: “esto no hay quien lo arregle, pero tampoco hay
quien lo tumbe”.
El miedo inducido y la desconfianza son componentes importantes del
control totalitario, para los cuales se usan los agentes
infiltrados, que como sabemos, son parte de la falsa oposición. Los
métodos son recurrentes: castigos ejemplarizantes, que incluyen
hasta la pena de muerte, las delaciones y destapes de agentes de
forma sistemática para demostrar su omnipresencia.
Un sinnúmero de personas asumen actitudes similares a las de los
agentes infiltrados, pero en realidad no los son. Sin embargo, son
captadas por los servicios de inteligencia, debido a sus
características personales compatibles con sus intereses. Estas
personas, que inconscientemente sirven a los intereses del enemigo,
se les potencia su actividad, incluso en los medios y foros,
incluida la Internet y las Redes Sociales.
La falsa oposición y los persuadidos por ella estimulan la
descalificación y la confrontación fratricida. Eso mantiene un clima
de rivalidad y predisposición contra toda posible unidad, incluso
estratégica para impulsar la lucha.
Los agentes de la falsa oposición tienen como misión hacerse de la
dirección de las organizaciones en la que se infiltran, para ello
cuentan con una asignación de recursos y logística, que incluyen
ciertas tolerancias para actuar de una forma activa y efectiva, que
lo califique como un líder capaz y efectivo. El objetivo es llevar
la organización a realizar actividades de interés a los órganos de
inteligencia. Los que no estén de acuerdo tendrán que abandonar la
organización y así se mantiene el ciclo de ruptura y fragmentación
de las organizaciones, lo que justifica la percepción de una eterna
desunión.
La falsa oposición, como hemos podido ver tiene ciertas ventajas
sobre la oposición real, posee los recursos necesarios, tolerancia
para actuar y logística de funcionamiento. Y lo más importante,
actúa sin asumir riesgos y al ser descubiertos los agentes, no
enfrentan represalias drásticas, como les sucedía a los chivatos
cuando la época de Batista a en Cuba o como actúan los
narcotraficantes, las guerrillas izquierdistas y los paramilitares,
que ejecutan a los que los traicionan.
Los métodos de los agentes de la falsa oposición y de quienes actúan
bajo sus prerrogativas son fáciles de detectar, porque se
corresponden con una metodología diseñada por los órganos de
inteligencia, que los obliga a realizar acciones y comportamientos
sistemáticamente similares. Hay que destacar que el fenotipo de los
agentes se convierte en su propia personalidad, por los que todos
mantienen rasgos característicos que son fáciles de identificar.
En los sistemas totalitarios, que son los que nos ocupan en este
análisis, los métodos y estrategias son científicamente probados y
psicológicamente efectivos, pero es preciso identificarlos, aunque
muchas veces se conocen y sigue siendo víctima de los mismos.
Los métodos están diseñados para que la acción y la reacción se
conviertan en una especie de cultura de comportamiento. Detallemos
algunos de los métodos más recurrentes, aunque algunos interactúan
entre sí.
El miedo inducido:
El miedo se induce generalmente de dos formas específicas, que son
el uso excesivo de la fuerza y las medidas ejemplarizantes. Ambos
métodos son sistémicos, o sea que desde los inicios del llamado
proceso revolucionario se vienen realizando hasta nuestros días.
Los hechos más significativos del uso excesivo de la fuerza tuvieron
su protagonismo en la llamada limpia del Escambray, una operación
militar que un momento dado llegó a tener 65 mil hombres sobre las
armas para enfrentar unos 300 alzados (guerrilleros) y la Operación
Macambo, para capturar a Amancio
Mosqueda - alias Yarey - y aproximadamente una decena de
acompañantes que se infiltraron por cerca de Guantánamo, para lo
que movilizaron a la División 50
y un número indeterminado de milicianos. Aún en la actualidad para
detener a un simple opositor de utilizan varios autos policiales,
fuerzas combinadas de la policía regular y la policía política y los
llamados factores. Todo, forma parte de un mecanismo de
amedrentamiento.
El otro método, el de las medidas ejemplarizantes, tiene como
principal acción los fusilamientos, que al ser a discreción, forma
parte la conocida indefensión adquirida. Le siguen las largas
condenas, sin justificación alguna y una serie de castigos
judiciales y administrativos, que se imponen selectivamente.
La Desconfianza:
“Divide y reinarás” es una máxima política de Nicolás Maquiavelo, en
la que sugiere que la mejor manera de mantener el poder es sembrando
la intriga entre quienes se les oponen para lograr la división.
Luego se rebautizó como “divide y vencerás” y que ha sido uno de los
métodos más efectivos de los órganos de inteligencia, en los
regímenes totalitarios, para neutralizar la oposición política. Los
escenarios se preparan premeditadamente y los actores terminan
divididos entre sí. La desconfianza llega a tal extremo que no
permite la unidad de acción, ni estratégica. Incluso, a veces se les
da crédito a las evidencias, porque las autoridades así lo
confirmaron. Paradójica de la vida real.
Las prácticas más recurrentes son la toma de medidas diferentes para
acciones iguales, otorgar privilegios a unos mientras se restringen
a otros. Incluso, los agentes son judicialmente sancionados,
mientras un opositor real es dejado en libertad. Con eso se
potencializa la credibilidad del agente y se infunde la desconfianza
contra el opositor.
La descalificación:
La descalificación por medio de la difamación u otros medios es muy
importante para neutralizar los posibles líderes, con las dudas se
desanima a sus seguidores y se alienta a sus detractores. Además las
víctimas pierden el tiempo defendiéndose, se desestabilizan
emocionalmente y se desenfocan de sus principales objetivos.
La neutralización organizacional y estructural:
Una de las principales formas de lograr este objetivo es haciendo
miembro de la organización a uno de sus agentes, el cual tiene como
misión convertirse en su dirigente principal, para ello gozará de
una serie de atribuciones y prerrogativas, que pronto lo convertirán
en el más capaz de la organización.
En lo adelante se pueden producir diferentes coyunturas: la salida
de su líder fundador, entonces este agente infiltrado asumirá la
dirección de la organización, de lo contrario promoverá su
desintegración y asumirá el control de una de las fracciones y se
empeñará para mantener el nombre, entonces habrán dos organizaciones
con el mismo nombre, por tanto no tendrán credibilidad ninguna de
las facciones y sus miembros quedarán divididos y enfrentados entre
sí.
Cuando no es posible el procedimiento anterior, se crean proyectos
similares, se le provee ciertos recursos económicos y logísticos
para hacerlos parecer más efectivos que sus similares, como
aparentemente el propósito es el mismo, con una supuesta dirigencia
más efectiva y con recursos se logra drenar miembros de las otras
organizaciones gestoras de los proyectos más comprometedores. Luego
hacen fracasar los proyectos y el desanimo invade a todos los
involucrados en ambas partes y se neutraliza la posibilidad de
nuevos seguidores.
La sobre valoración de personas y proyectos:
Los cuerpos de inteligencia saben diferenciar las personas y
proyectos más efectivos contra el sistema. En similitud a las
estrategias de mercadeo, esos proyectos y personas se deben ignorar,
ni se mencionan. Sin embargo, personas y proyectos, sin impacto
alguno o creados o montados por la inteligencia se les dan mucha
cobertura, personal o mediática. En estos tiempos de un boom
tecnológico en las comunicaciones, se aprovecha para redimensionar
la personalidad de alguien o la supuesta efectividad de un proyecto
de marras.
Con tal de conseguir este objetivo, se permiten o fabrican hechos
reales para potenciar personas y proyectos con iniciativas fallidas
y desviar la atención sobre las personas y proyectos comprometedores,
fundamentalmente aquellos con poder de convocatoria y capacidad
movilizativa. Es decir, que tengan componentes de participación
ciudadana.
Neutralización de los recursos:
No hay actividad humana que no demande recursos. Sin embargo, los
regímenes totalitarios, con pleno conocimiento de la importancia de
los recursos, satanizan tanto las fuentes como los receptores de los
mismos. A partir de los recursos, los órganos de inteligencia
elaboran un sinnúmero de estrategias y procedimientos. En ocasiones
por medios de sus agentes infiltrados suministran ciertos recursos,
incluso dinero para descalificar el propósito de los opositores,
otras veces compran la incondicionalidad de algunas personas para
ponerlas en contra de otras, dentro de la misma oposición.
Métodos más frecuentes:
Aunque de forma general se ha tratado anteriormente los
procedimientos para generar la desconfianza, es bueno reseñar los
procedimientos para que cada cual pueda identificar pasajes de su
vida, en los cuales hechos similares estuvieron presentes.
a)
La hipercrítica como mecanismo de descalificación, que a la
vez genera desconfianza. El argumento que la sociedad a la que
aspiramos, la democracia, se nutre de la libre expresión y por tanto
es derecho y deber arremeter contra todo y contra todos. Se utilizan
para sembrar credibilidad, los ataques furibundos, al supuesto
enemigo. Algo que no tiene trascendencia, porque los defectos de los
regímenes totalitarios son de todos conocidos, pero resaltarlos
parece una acción de línea dura.
b)
Mostrar subrepticiamente documentos y expedientes que
contienen datos de opositores, en los que muchas veces se pueden ver
hasta sus fotografías. Y brindar información supuestamente
confiable o de dominio interno de personas u organizaciones,
incluyendo recursos enviados o recibidos.
c)
En las prisiones los presos políticos, de forma selectiva,
son llamados reiteradamente a consulta por los miembros de la
Seguridad del Estado hasta levantar sospechas. Algunos de una misma
causa son tratados diferentes, facilitándole vistas familiares o
cambiándole el régimen penitenciario. También en las huelgas de
hambre se utilizan procedimientos para desmoralizar a los que se
retiran de las mismas, dándole visitas especiales y alimentación
diferenciada.
d)
Mantener el control del contacto con el exterior, donde el
líder ya como agente infiltrado, será el encargado de mantener las
comunicaciones con el exterior, recibir y canalizar los recursos y
participar en actividades físicas y mediáticas. Esta práctica puede
pasar a ser un comportamiento adquirido por opositores reales, pero
es igual de dañina.
e)
Proponer acciones que comprometan a los opositores
judicialmente, como los métodos de lucha efectivos y únicos
probables para resultados positivos. Esto incluye el ajusticiamiento,
sabotaje, acciones violentas, entrada y salida ilegal del país, etc.
f)
Un procedimiento muy sutil y que casi no se toma en cuenta es
la distracción de las fuerzas del contrario, robándole el tiempo y
sus energías en luchas intestinas, distorsionando los debates
mediáticos y haciéndolos reaccionar con ataques personales, para que
pierdan la concentración y el enfoque de su misión de lucha.
El perfil de los agentes:
Los agentes desarrollan un perfil característico, inducido por la
práctica y los métodos de formación. Tienen un lenguaje y un
comportamiento similar, independientemente del lugar donde se
encuentren. Además sus rasgos personales se convierten en una
caracterización, que se refuerza con el estilo de pelarse, de
vestirse, de pararse y hasta en la mirada se refleja el perfil se
los agentes. A eso se le suma una actitud de odio iracundo, que a
veces se camufla dentro de la oposición, utilizando como punto de
ataque al supuesto enemigo, en este caso al régimen cubano.
Uno de los peligros de los agentes es que pueden llegar a transferir
su perfil y contagiar a otros, que no siendo agentes, adoptan su
mismo comportamiento.
Los agentes se caracterizan por ser minuciosos en los detalles,
llaman a los demás por su nombre completo y sus dos apellidos. Le
ponen toda la atención al mensajero, para restarle importancia al
mensaje, por eso siempre están al tanto de la ortografía, la
redacción y la calificación de quien escribe o emite una opinión.
El estudio del vocabulario de los agentes muestra que usan palabras
similares, incluyendo las soeces y obscenas. La prepotencia, la
descalificación y la imposición de criterios, sin admitir argumentos
son algunas de sus características generales, que pueden ser
perfectamente identificables.
Funciones específicas de la falsa oposición:
Una cuantificación de las funciones específicas de la falsa
oposición es muy importante para contrarrestar en lo más posibles
los efectos negativos de sus acciones y estrategias. Incluso con la
observación de estos factores se puede llegar a determinar quiénes
son los agentes infiltrados. Entre las funciones más notables están:
1)
Atacar y descalificar a las personas y proyectos que corte
social, que puedan lograr poder de convocatoria y capacidad
movilizativa, para impedir a toda costa la interacción con el
pueblo que de soporte social a la causa política.
2)
Crear conflictos en el seno de las organizaciones opositoras,
ya sean políticas o de la sociedad civil y evitar su crecimiento y
consolidación y si es posible, provocar su desintegración.
3)
Incitar a la violencia, proponer acciones criminales,
sabotajes, tenencia y utilización de armas de fuego y explosivos. En
el caso cubano, se utiliza un lenguaje muy recurrente: acción y
sabotaje y se recurre a proponer viejos métodos de ataque el
servicio eléctrico, al transporte y las acciones directas contra los
dirigentes.
4)
Promover y facilitar la compra o venta de productos en el
mercado negro, luego se filtra la información y los implicados son
detenidos, multados y muchas veces encarcelados.
5)
Mantener al tanto a sus superiores de todas las acciones y
movimientos de todo lo relacionado con su objetivo, la oposición.
Con ello se fortalece el mito de que el régimen es omnipresente y
omnipotente, que todo lo sabe. Y pasa a ser parte de la cultura del
miedo.
6)
Transmitir un sentimiento de frustración e impotencia,
buscando el contagio de la apatía y el desánimo de los opositores,
para ello se recurre a magnificar el sacrificio de unos, mientras
otros se dan la buena vida, o porque reciben recursos del exterior o
viven en las comodidades del extranjero. No necesariamente las
imputaciones tienen que ser verdad. También se acude al
enjuiciamiento colectivo: aquí nadie hace nada, todos son iguales,
la política es sucia, etc.
Antídoto contra la falsa oposición:
Los efectos y resultados negativos provocados por la falsa oposición
son inevitables. Sin embargo se puede crear un método de
comportamiento como paliativo que sirva de antídoto a sus propósitos
e intereses. Lo principal es considerar a todo el mundo confiable
hasta que no se demuestre lo contrario. Que la confianza no parta de
las evidencias, sino de los hechos reales, como componentes de
factores que favorecen la lucha. Los verdaderos agentes nunca
provocan hechos que se les salgan de control, ni que permitan el
crecimiento de la lucha o la incorporación masiva de adeptos o
seguidores. Los sospechosos deben ser llevados a ese terreno,
asignándoles las tareas más complejas y comprometedoras.
Toda empresa humana tiene sus detractores y las luchas políticas y
sociales no son la excepción. Martí se antepuso a algunas de esas
manifestaciones cuando dijo: “preocúpate por hacer” y “honrar honra”,
en franca alusión a los que hacen lo contrario.
Como vimos durante el análisis de los diferentes tópicos de este
trabajo, son muchos los elementos que componen la falsa oposición.
Por tanto solo vamos a exponer nuestra visión de cómo enfrentar los
más comunes:
La incitación a acciones violentas, como señuelo para sacar de
circulación jurídicamente a una organización o persona en especifico
se resuelve nombrando al provocador al frente de la operación y
dejándole solo en la acción o anticiparse al provocador y poner el
caso en manos de las autoridades. Esto es solo posible si la
propuesta se produce dentro del ceno de una organización, no a la
incitación por vía mediática. Contra esta última forma es muy poco
lo que se pueda hacer, ya que previamente se ha identificado al
moderador o presentador afín con los métodos violentos o una
apreciación simplista la democracia. En caso de la Internet, la
individualidad de los receptores, hace imposible enfrentarla
positivamente, lo que frustra y desgasta a sus oponentes. La mejor
opción es ignorarlos.
Ante las dudas por evidencias reales o sembradas de infiltrados,
darles tareas concretas y medibles en cuanto a sus resultados. Fundamentalmente
aquellas tareas relacionadas con el crecimiento de la organización,
presentación pública o contactos con el pueblo y su desarrollo
social. Como se dice en buen cubano, achicharrarlos o que se cocinen
en su propia salsa. No se deben expulsar a los agentes de las
organizaciones, a menos que el caso lo requiera, ya que de inmediato
trataran se ubicar a otros. Las organizaciones y los propios
individuos deben utilizar los métodos de inteligencia denominados,
información compartimentada.
Descartar como válida toda evidencia suministrada por los
funcionarios del régimen, considerándolas todas provenientes de la
policía política y los órganos de inteligencia.
Blindar las organizaciones con Estatutos y Reglamentos Internos que
garanticen la sucesión de mandato por un escalafón previamente
establecido. Romper con prácticas totalitarias dentro las
organizaciones, diversificando el contacto con el resto de la
oposición interna y externa en el uso de las comunicaciones y los
medios. Así como la descentralización de los recursos, creando una
figura dentro de la organización para administrar los recursos y
rendir cuenta por ellos.
No trazase metas humanamente irrazonables, con pocas posibilidades
de lograrse como las huelgas de hambre hasta las últimas
consecuencias. Si el gobierno, y es lo más probable, no concede la
demanda exigida se corre el riesgo del fracaso, pues son muy pocos
los que tienen la voluntad de inmolarse y muchas veces asumen
posiciones que desmoralizan la causa.
Utilizar preferentemente los servicios que ofrecen las instituciones
del Estado para las comunicaciones como la Internet o servicios
privados, para evitar el decomiso de equipos. Por tanto la ayuda a
la oposición interna debe ser directamente con recursos financieros.
En este aspecto es muy importante aprovechar las ofertas de
organizaciones o individuos que utilizan dinero para penetrar las
organizaciones. Aquí lo recomendable es sangrarlo lo más posible, ya
que muy pronto abandonarán su proyecto de ayuda si no logran los
resultados previstos, mudándose para otras personas y proyectos.
Algo que debe tener presente todo opositor es su porte y aspecto y
una actitud personal comedida, para no auto descalificarse en el
seno de la oposición y su representatividad social. Por eso hay que
utilizar a los más capaces en cada frente, y designar a cada cual
para lo que realmente puede y sabe hacer. Así se profesionaliza la
oposición política y la sociedad civil.
La oposición debe crear su propio Registro Nacional de asociaciones,
para evitar la dualidad de nombres provocados por los agentes de
inteligencia. Sus organizaciones deben definir claramente su Visión
y Misión, así como establecer su programa, que incluya sus métodos
y estrategias de lucha. Además elaborar proyectos que definan sus
objetivos y actividades medibles mediante un plan de trabajo.
También deben contar con sus correspondientes Estatutos y un Reglamento
Disciplinario Interno
Crear una cultura de que la generalización o descalificación
colectiva forma parte de los métodos del adversario, por lo que
quienes los hacen son colaboradores conscientes o no, de sus
servicios. Por eso, hay que evitar la relación con supuestos
partidarios de la causa, que son enemigos descalificados, y se
convierten de hecho en enemigos útiles y necesarios. Aquí muchos
verán su auto retrato, la inteligencia cubana se sentirá observada y
la oposición puede sacar muy buenas conclusiones.