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El terremoto de Haití, en Santiago de Cuba, es una tragedia avisada.
Por: Evelyn Ramos Lahera
El fenómeno constructivo de las viviendas en Santiago de Cuba hay que verlo en el contexto de su propio desarrollo. La prohibición expedita de las autoridades de que no se construyeran viviendas en los terrenos aledaños a la ciudad y la presión social por construirlas, obligó a los ciudadanos a utilizar los terrenos más impropios, donde después de largas batallas de resistencia y desobediencia, lograron establecerse esos asentamientos, sobrepasando los continuos desalojos y demolición de sus improvisadas viviendas. Los más relevantes se establecieron en Caballo Blanco, una de las elevaciones más prominentes de la ciudad de Santiago de Cuba, también se conoce como Alturas de Chicharrones y los repartos VAN-VAN y Venceremos, estos últimos en alusión a la intención de fuerza a radicarse allí. La no venta oficial de materiales de construcción obligó a estos moradores a fabricar sus casas con materiales de desecho o sustraídos de las obras estatales, lo que les impedía muchas veces utilizar los materiales adecuados bajo especificaciones técnicas o en las proporciones requeridas, como es el caso del cemento.
La infraestructura santiaguera es vulnerable por muchas razones,
el hospital conocido como el Clínico-Quirúrgico, ubicado en la
carretera del Caney, tuvo problemas arquitectónicos desde su
construcción, incluso un modulo se hundió durante la fase
constructiva. Los edificios de becas, en los Altos de Quintero,
el motel Rancho Club y los hoteles, Balcón del Caribe y San
Pedro del Mar, por su posición, no resistirían un movimiento
telúrico de gran intensidad, según la escala de Richter. Otro factor de riesgo que se debe tener en cuenta es la cantidad de túneles populares que se construyeron en la década de los 90, muchos de ellos en lugares que comprometen las edificaciones circundantes. El que se encuentra en Escario y Pizarro, cerca de la Plaza de Marte afecta directamente la Clínica de los Angeles, cuyo edificio aún conserva grietas de temblores anteriores y otro que podría traer graves consecuencias es el que se construyó en Capitán Cuevas, entre 18 y 20, en el reparto Dessy, por estar por debajo de una elevación intensamente poblada. Sin embargo, con todos estos antecedentes, jamás las autoridades gubernamentales han diseñado un plan de emergencia ante esta posible catástrofe. Ni siquiera se ha dictado un plan de medidas, para que la población pueda actuar de forma preventiva ante indicios de temblores. Nunca se ha hecho un ensayo para preparar a la población para terremotos, como si se ha hecho en varias ocasiones para enfrentar una supuesta invasión norteamericana, que jamás ha tenido una posibilidad real de realizarse. Ante esta grave situación, los representantes del Municipio de Oposición están conformando un plan de medidas, para repartir entre la población. Muchas de ellas tomadas de las existentes en otros países de alto riesgo sísmico y de profesionales locales, que están colaborando con esta iniciativa, debido a la importancia de la misma. Esperemos, que se tome conciencia de esta triste posibilidad y se evite, invirtiendo hoy, mucho menos de lo que costaría enfrentar un desastre de tal magnitud. |